
¿Está la familia tan preparada como la empresa para afrontar el futuro? Esta fue la pregunta que abrió el taller impartido por Nuria Lasheras para las familias empresarias de ADEFAM, una sesión centrada en la importancia de cuidar las relaciones familiares como elemento clave para la continuidad empresarial.
Durante el encuentro se abordó una realidad que a menudo pasa desapercibida: antes que empresarios, accionistas o futuros sucesores, los miembros de una empresa familiar son padres, madres, hermanos, hijos o primos. Y la calidad de esas relaciones tiene un impacto directo en la estabilidad y el futuro del proyecto empresarial.
A lo largo de la sesión se compartieron tres ideas fundamentales. La primera, que la buena relación familiar no surge únicamente de forma espontánea, sino que necesita espacios, acuerdos y estructuras de gobernanza que ayuden a ordenar la convivencia entre familia y empresa. La segunda, que el conflicto familiar es inevitable y que su adecuada gestión requiere diálogo, planificación y conversaciones de calidad. Y la tercera, que el Consejo de Familia desempeña un papel esencial para fortalecer la cohesión familiar, facilitar la incorporación de nuevas generaciones y favorecer la convivencia entre distintas ramas y edades de la familia.
El taller combinó contenidos prácticos y dinámicas participativas en las que se trabajaron situaciones habituales en las empresas familiares, especialmente aquellas en las que se entremezclan los roles familiares y empresariales. Estas reflexiones permitieron poner de manifiesto que la cohesión familiar no es únicamente una cuestión emocional, sino una variable estratégica para la continuidad de la empresa, la estabilidad accionarial y el bienestar de quienes forman parte de ella.
La jornada concluyó con un enriquecedor intercambio de experiencias entre las familias asistentes, poniendo de relieve la importancia de seguir generando espacios de reflexión sobre la relación entre familia y empresa y los retos que plantea su continuidad a largo plazo.
