El mundo jurídico está revolucionado desde que, el 3 de abril del año pasado, entró en vigor la LO 01/25 de medidas en materia de eficiencia en el sistema público de justicia.
Esta ley establecía que, en numerosas áreas del derecho civil o mercantil, no se pudiera interponer una demanda sin demostrar que previamente se había intentado alcanzar un acuerdo.
Establecía para tal fin, como medios adecuados para la solución de controversias (MASC), la mediación, la negociación, la justicia restaurativa o la conciliación, entre otros.
En mi opinión, algunos abogados se tomaron como una intromisión en su trabajo que se introdujera una figura externa que pudiera desbloquear el conflicto para que fuera resuelto por las partes, aun cuando pudieran seguir contando con su asistencia jurídica.
Creo que influye también que el uso de los MASC para resolver conflictos puede suponer un cambio en el modelo de negocio para los abogados si sus clientes ya no solicitan litigios en los tribunales sino soluciones negociadas. Y esto implica una adaptación importante.
No todos los asuntos pueden ser resueltos a través de los MASC pero, en mi experiencia como mediadora, merece la pena intentarlo.
El diálogo directo entre las partes logra desbloquear posiciones que parecían inamovibles, siempre contando en el liderazgo del proceso con un externo neutral que es un profesional experto en mediación o en otro MASC.
Más allá de nuestras fronteras, las empresas suelen acudir a arbitrajes o mediaciones internacionales para evitar pleitos farragosos, costosos, que se dilatan en el tiempo y sobre los que no se tiene control en la solución.
Por algo será.
La semana pasada tuvo lugar el Acto que conmemora el Día europeo de la Mediación organizado por IDM, Instituciones de Difusión por la Mediación, en el que están representadas las instituciones de mediación y asociaciones sectoriales.
Algunos años he participado como ponente y este año asistí como público.
Es un acto que combina debates necesarios para el sector con la exposición de experiencias prácticas.
Me encantó escuchar a la abogada de familia Lis Santos Rodríguez, que compartió que, cuando se promulgó la ley, era una detractora firme del uso de la mediación pero que, a raíz de la obligatoriedad que impuso la norma y al ser esta el MASC más adecuado, llevó a sus clientes a una mediación y esto le aportó mucho valor.
Ella explicó que, aunque no se alcanzara un acuerdo final, la mediación acercaba las posturas y humanizaba las relaciones porque cada parte entendía mejor los intereses y necesidades de la otra.
Y esto me lleva a otra reflexión: ¿cómo medir la eficacia de la mediación?
Porque en la mayoría de los casos se logra acabar la mediación con acuerdo, pero hay ocasiones en que se alcanzan acuerdos parciales o no se alcanzan porque hay una parte que no sigue adelante, ya que es un proceso voluntario.
Pero el germen del entendimiento está ahí.
Esas personas enfrentadas, que ni se dirigían la palabra, empiezan a saludarse y dejan de considerarse enemigos porque entienden que la reclamación del otro es digna, aunque sea distinta.
No hay que tener miedo al diálogo.
En mi ámbito de trabajo, la mediación en la empresa familiar con la familia propietaria del negocio, mi experiencia es que los empresarios valoran mucho la confidencialidad del proceso y mi neutralidad como mediadora.
Soy externa a la familia, por lo que aporto objetividad y expertise en áreas como la sucesión, la gobernanza o la relación familia–empresa, y lidero la mediación con firmeza, comprensión y conocimiento.
En mi ámbito, la mediación es muy eficaz para alcanzar consensos en momentos de transición, aun cuando no estén las espadas en alto.
No tengamos miedo a que se abran paso soluciones negociadas.
No porque el sistema público de justicia esté congestionado.
Sino porque la gente se entiende hablando.
Y si no se entiende, la solución inicial más lógica es buscar ayuda de un externo para entenderse hablando.
Hoy conmemoramos el Día Europeo de la Mediación. Esta fecha recuerda la aprobación, el 21 de enero de 1998, de la primera recomendación del Consejo de Europa sobre mediación familiar.
¡Feliz día, mediadores!